Horst Fantazzini

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Horst Fantazzini: El ladrón que atracaba con flores
Marta Lobato

Tuvo la delicadeza de enviar un ramo de rosas a la cajera de un banco que, hecha un manojo de nervios durante un atraco, sufrió una lipotimia y cayó desvanecida al suelo. Las flores, sin embargo, no las mandaba su jefe o un anónimo admirador para que se recuperase del susto, sino el mismísimo atracador. Horst Fantazzini, fallecido el día de Navidad a los 62 años en una prisión de Bolonia (nordesde de Italia), se ganó a pulso el apodo de atracador gentleman.Pero sus galanterías y modales educados durante los golpes, así como el uso frecuente de pistolas de juguete para cometer sus fechorías, según algunas leyendas, no le salvaron de pasar más de 30 años entrando y saliendo de la cárcel.
Genio y figura hasta la sepultura, Fantazzini falleció entre rejas. Sufrió un ataque al corazón en el instituto penitenciario Dozza, a las afueras de Bolonia, donde había sido encerrado la semana pasada, después de haber intentado su enésimo atraco a un banco de la zona aprovechando el régimen de semilibertad del que disfrutaba. Sus largos años de correrías y rocambolescos intentos de fuga de distintas prisiones del país inspiraron una biografía que acabó siendo adaptada también para la pantalla grande de la mano de Enzo Monteleone. Ormai è fatta (1999) se llamó el filme, y estuvo protagonizado por Stefano Accorsi.

Nacido en Alemania en 1939, Fantazzini tenía padre italiano y madre alemana. Era hijo de un héroe de la Resistencia italiana y de la Guerra Civil española, Alfonso Fantazzini, quien se cambió de nombre cuando se afilió al movimiento anarquista durante el período fascista, llamándose a partir de entonces Libero (Libre).

«Nací para la cárcel», solía ironizar este hombre menudo que había quemado más de la mitad de su existencia en grises y anónimas celdas. Su primer golpe, según relató él mismo en una entrevista, lo dio en 1957 y le valió un magro botín: una pizza. Poco después, en 1960, con apenas 20 años pero ya casado y con un hijo, salía adelante gracias a atracos de poca monta a oficinas postales y tiendas. Actuaba siempre solo lo que le valió también el apodo de bandido solitario , suplicaba a sus víctimas más que amenazarlas y, a veces, hasta renunciaba a cometer el robo si alguien le hacía frente, iracundo, injuriándole.

Para llevar a su joven esposa al mar, Horst se embarcó en un nuevo asalto, pero no llegó lejos. La policía detuvo a la pareja en un coche robado y con el dinero del atraco aún en el bolsillo.En 1967 se fugó por primera vez de la cárcel. Volvió a las andadas y fue capturado de nuevo. En Fossano, en julio de 1973, puso en marcha otro plan de evasión gracias a un revólver que había logrado hacer entrar en la cárcel escondido en una tarta. Secuestró a dos agentes, pidió un coche y 100 millones de liras pero la cosa acabó en tragedia. Desde los tejados de la penitenciaría, varios policías le dispararon, hiriéndolo en el brazo y el pecho, mientras él replicaba tiroteando a algunos agentes. Sobrevivió de milagro.

La fallida fuga le costó una condena de 22 años y una definición de preso peligroso. Fue enviado a distintas cárceles de máxima seguridad. En 1972 intentó suicidarse ingiriendo clavos y barbitúricos.Anarquista como su padre, el atracador gentleman simpatizó en los años 60 con las Brigadas Rojas, el grupo terrorista de extrema izquierda que secuestró y asesinó al ex primer ministro democristiano Aldo Moro.

Para terminar de purgar sus múltiples condenas, Horst debía permanecer en la sombra hasta el año 2019, pero en los últimos tiempos trabajaba de bibliotecario en la cárcel y disfrutaba de la semilibertad, un régimen que permite a los presos modelo pasar parte del tiempo fuera del instituto penitenciario.

La semana pasada, volvió a ser arrestado junto a un cómplice, Carlo Tesseri, de 36 años, en las inmediaciones de la Banca Agrícola Mantovana de un barrio de Bolonia. En el momento de la captura, ambos trataban de alejarse del lugar en bicicleta después de haber intentado inútilmente atracar el instituto de crédito armados de un simple abrecartas.

Horst Fantazzini, atracador de bancos italiano, nació en Alemania en 1939 y falleció en Bolonia el 25 de diciembre de 2001.